¿Alguna vez has probado a masticar una hoja de hierbabuena? Intenta hacerlo con la nariz tapada. ¿Notas su sabor? Ahora destapa tu nariz. Seguro que una intensa sensación de frescor ha invadido tu boca. Ésta es solo una de las pruebas prácticas que incluye este taller, impartido por personal investigador del Instituto Cajal del CSIC y la Red Olfativa Española, en el que descubriremos cómo funciona el olfato, el sentido más primitivo que tenemos y al que normalmente no damos la importancia que merece.
Los olores tienen efectos que escapan a nuestro control consciente. Están íntimamente unidos también al mundo de la emociones, de tal manera que pueden evocarnos sensaciones o incluso estados de ánimo. De hecho, el olor de nuestros semejantes nos ayuda a sentir empatía y regula nuestra conducta sexual y social. Y es que cada persona tiene uno característico que está genéticamente determinado.
1. El olfato es un sentido excepcional por múltiples razones
2. Es el único sentido que tiene neuronas en contacto con el exterior
3. Las neuronas sensoriales olfativas conducen la información de la nariz hasta la amígdala, el centro emocional del cerebro.
4. Está implicado en la percepción de los olores y los sabores. Gran parte de los sabores tienen un importante componente olfatorio: hasta el 80 por ciento del gusto lo debemos al olfato
Esta actividad firma parte del programa de actividades del proyecto Ciudad Ciencia.